Un nuevo diagnóstico posiciona a México no solo como un país con problemas de seguridad, sino como un centro operativo en la guerra híbrida. En este contexto, potencias como China, Rusia e Irán están utilizando el crimen organizado para ejercer influencia geopolítica, aprovechando debilidades institucionales en el país.
Mientras Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México, proclama la recuperación de la soberanía y una política exterior más independiente, el análisis sugiere que las condiciones en México son más bien favorables para actores hostiles al orden liberal. Este escenario revela un entorno donde el crimen se convierte en herramienta de competencia global.
El informe destaca que México se ha convertido en un punto crucial de la influencia mediática rusa en América Latina, con la cadena RT en Español superando los seis millones de suscriptores. Además, el país aparece entre los tres mayores consumidores de contenidos desinformativos provenientes de Rusia. Curiosamente, durante el gobierno anterior, la estatal rusa logró establecer presencia en espacios públicos de la capital, y este hecho ha continuado sin respuesta oficial contundente.
El análisis también documenta la cadena de producción de fentanilo en el país. Se señala que empresas chinas exportan precursores a puertos como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, que son luego utilizados por cárteles para crear fentanilo, causando miles de muertes en Estados Unidos. En este contexto, México deja de ser solo un corredor de drogas y se convierte en una plataforma operativa para la producción de sustancias ilícitas.
El gobierno ha respondido con cifras sobre decomisos, pero no aclara cómo es posible que estos puertos, considerados estratégicos, sigan siendo utilizados para el tráfico de precursores. Este análisis lanza un llamado de atención sobre la grave situación que enfrenta el país en el ámbito de la seguridad y la influencia internacional.
Con información de politica.expansion.mx

