Política
9.2.2025
Por: Lic. Cristhian Mercado / Director Ejecutivo de Statistical Research Corporation (SRC)
La transformación del sistema judicial mexicano se encuentra en un momento decisivo. Como consultor especializado en demoscopia, observo con interés el debate generado en torno a la elección judicial propuesta, un tema que merece un análisis equilibrado y constructivo.
Las recientes declaraciones de la Jufed plantean consideraciones importantes sobre el diseño institucional del proceso. Su comunicado, junto con las observaciones de organismos internacionales como la ONU, a través de su relatora Margaret Satterthwaite, nos invitan a reflexionar sobre cómo fortalecer los mecanismos de selección judicial.
Los acontecimientos recientes en el Comité de Evaluación del Poder Legislativo ilustran la complejidad del proceso. El debate sobre las listas de aspirantes y las subsecuentes correcciones demuestran un ejercicio de deliberación activa, aunque perfectible en términos de transparencia y consenso.
Nuestros estudios en Statistical Research Corporation, sugieren que la participación ciudadana en procesos judiciales puede fortalecer la legitimidad del sistema, siempre que se implementen las salvaguardas adecuadas. La experiencia internacional ofrece modelos híbridos interesantes que podrían adaptarse al contexto mexicano.
Las preocupaciones expresadas por diversos actores, incluyendo al ex embajador Ken Salazar, señalan áreas de oportunidad para robustecer los controles institucionales. Es fundamental diseñar mecanismos que garanticen la independencia judicial y la integridad del proceso de selección.
El reto actual no es si debemos modernizar nuestro sistema judicial, sino cómo hacerlo de manera que fortalezca la democracia mexicana. La propuesta actual podría enriquecerse incorporando mejores prácticas internacionales y mecanismos de control más robustos.
Los datos que manejamos indican que la ciudadanía aspira a un sistema judicial más cercano y transparente. Este anhelo legítimo debe equilibrarse con la necesidad de mantener la independencia y profesionalismo que caracterizan a un poder judicial efectivo.
Las "inconsistencias" mencionadas por la Jufed no deben verse como obstáculos insuperables, sino como oportunidades para perfeccionar el proceso. La experiencia nos muestra que los sistemas institucionales se fortalecen cuando son capaces de identificar y corregir sus áreas de mejora.
México tiene la oportunidad de innovar en su sistema judicial, siempre que se mantenga un diálogo constructivo entre todos los actores involucrados. La meta debe ser fortalecer la independencia judicial mientras se aumenta la legitimidad democrática del sistema.
Como consultor, considero que el camino hacia adelante requiere un balance entre innovación y prudencia institucional. La modernización del sistema judicial es posible y deseable, siempre que se construya sobre bases sólidas que garanticen su independencia y eficacia.
El debate actual nos brinda la oportunidad de diseñar un modelo que responda tanto a las aspiraciones democráticas como a las necesidades institucionales de México. El éxito dependerá de nuestra capacidad para construir consensos y establecer mecanismos que fortalezcan, no debiliten, nuestro sistema de justicia.