Salina Cruz, Oaxaca. - Los derrames de hidrocarburos de Pemex continúan afectando el medio ambiente debido a la falta de mantenimiento e inversión en infraestructura, según Gonzalo Monroy, especialista en energía y director de GMEC. Durante su participación en un noticiero, el consultor analizó un reciente derrame que impactó más de 12 kilómetros de playas en esta región.
Datos clave
- Cuándo: reciente derrame en Salina Cruz, Oaxaca.
- Dónde: Playa de Salina Cruz y otros estados como Veracruz y Tabasco.
- Cuánto: miles de millones de dólares en costos para reparar daños ambientales.
Monroy apuntó que los incidentes de derrame se han convertido en habituales debido a la infraestructura deteriorada de Pemex. La falta de inversión en sistemas de transporte y recolección de hidrocarburos es uno de los problemas centrales. Recientemente han ocurrido derrames en otros estados como Tabasco y el sur de Veracruz, lo que refleja una tendencia dañina a lo largo del país.
El consultor también habló sobre la ineficacia de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), que supervisa el cumplimiento de la normatividad ambiental, resaltando que esta entidad no ha sancionado a Pemex de manera efectiva. Esta omisión elimina los incentivos para que la empresa mejore sus procesos operativos.
¿Qué significa para el medio ambiente?
La continua ocurrencia de derrames significa un riesgo significativo para la biodiversidad y la salud de los ecosistemas costeros. Monroy señaló que se están generando daños que podrían ascender a decenas de miles de millones de dólares en costos de reparación. La legislación vigente no responde adecuadamente a la magnitud de estos problemas, lo que sugiere urgentemente una actualización de las políticas ambientales en México.
¿Qué cambios se pueden esperar?
Según Monroy, las presiones políticas están impidiendo que se detengan las operaciones en las refinerías para realizar el mantenimiento necesario. Este enfoque, orientado hacia la soberanía energética, lleva a operar refinerías por debajo de su capacidad. Aunque actualmente funcionan a un 53% de su capacidad, esto no garantiza la seguridad de las instalaciones y contribuye al riesgo de nuevos incidentes.
La continuidad de esta problemática depende de que se realicen inversiones cruciales en mantenimiento y de que se aplique una supervisión efectiva. Mientras no se implementen sanciones y medidas correctivas, es probable que los derrames se sigan repitiendo, afectando no solo el medio ambiente, sino también la reputación de Pemex como empresa del Estado.
Con información de unotv.com

