Oaxaca, Oax. - En el Día de Muertos, que se conmemora el 1 y 2 de noviembre, las comunidades indígenas de Mitla se congregan en este lugar, considerado como el ingreso al inframundo según la cosmovisión zapoteca, para comunicarse con sus difuntos. Esta práctica, que data de tiempos antiguos, fue resaltada por el arqueólogo Robert Markens, autor de “Muerte y vida entre los zapotecos de Monte Albán”.
La Cueva del Diablo, ubicada a cuatro kilómetros de Mitla, es mencionada por Markens como un importante sitio prehispánico que fue centro de peregrinación durante el Postclásico, época en la que Mitla alcanzó su mayor esplendor. Estructuras y vestigios encontrados en este lugar son evidencia del profundo vínculo que los zapotecos han mantenido con sus ancestros.
Las investigaciones que han revelado estos datos fueron realizadas en 2005 por Markens, en colaboración con arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Universidad Nacional Autónoma de México. Los hallazgos formaron parte del Proyecto de Salvamento Arqueológico Carretera Oaxaca-Istmo, que tuvo como finalidad resguardar y estudiar los vestigios prehispánicos que fueron descubiertos durante la construcción de una carretera en la región.
Markens subrayó la importancia de estas tradiciones en la memoria colectiva zapoteca, afirmando que “la conexión con los muertos es una forma de mantener viva la herencia cultural”. Actualmente, las comunidades continúan celebrando esta tradición, que se mantiene viva a través de las generaciones.
Con información de quadratin.com.mx

