Oaxaca, Oaxaca. - La celebración del Día de Muertos en México se enriquece con al menos 12 variedades de pan de muerto, cada una representando las tradiciones de diferentes comunidades. Este pan, que simboliza la conexión con las almas de los fallecidos, se presenta en múltiples formas y sabores en todo el país.
Entre las variedades más destacadas se encuentra el Pan de Carita, originario de los Valles Centrales de Oaxaca, que incorpora una pequeña cara de alfeñique, representando al difunto en los altares familiares. En Mitla, Oaxaca, se elabora el Pan de Mitla, adornado con intrincados patrones en betún blanco que evocan la cultura zapoteca.
El Gollete del Estado de México, una rosca rígida cubierta de azúcar rosa, se coloca en las cañas de la ofrenda como símbolo del ciclo de la vida y la muerte. En Guanajuato y Querétaro, las Encaladillas o Ánimas se distinguen por su glaseado blanco que recuerda las sepulturas, complementado por toques de azúcar roja que simbolizan la sangre del sacrificio.
Además, en la región de Puebla, Tlaxcala y Veracruz se elaboran panes antropomorfos y juguetes, mientras que en Michoacán se encuentran los Rosquetes de merengue, que aportan una textura crujiente y decorativa. Entre las piezas más complejas se destacan los panes con formas mitológicas de Guerrero, donde el sincretismo cultural crea una conexión con el agua y la naturaleza.
Esta diversidad de elaboraciones culinarias no solo resalta la riqueza gastronómica de México, sino que también refleja un sinfín de tradiciones y creencias que honran a los muertos en esta época del año.
Las festividades de noviembre representan una oportunidad para celebrar estas tradiciones, recordando que el pan de muerto forma parte esencial de la cultura y espiritualidad en el país.
Con información de informador.mx

