La presidenta Claudia Sheinbaum planteó una pregunta que resuena entre muchos mexicanos: ¿quién realmente tiene el control en el país? Durante un evento en la Plaza de la Revolución, Sheinbaum hizo hincapié en su rechazo a la injerencia estadounidense, especialmente en el contexto de la lucha contra el narcotráfico y los vínculos sospechosos de ciertos políticos de su partido.
En un momento de fuerte presión por parte del gobierno de Estados Unidos, que solicita la extradición de políticos implicados en el narcotráfico, la mandataria buscó reafirmar su posición. Hizo un llamado a sus seguidores sobre si los asuntos internos de México deben ser dictados por las autoridades nacionales o por agencias extranjeras. Este discurso se enmarca en su celebración de dos años en el cargo, intentando proyectar una imagen de fortaleza en un entorno complicado.
Sheinbaum destacó la importancia de la soberanía nacional, afirmando que no se admitiría el control externo. Sin embargo, la elección del Monumento a la Revolución para su mitin en lugar del Zócalo, actualmente ocupado por la FIFA por el Mundial de Fútbol, generó contrastes en su discurso sobre la independencia del país, dejando a muchos cuestionándose la verdadera situación política de México.
El contexto se complica con la proximidad del plazo de 40 días dispuesto por el Tratado de Extradición con Estados Unidos. Si bien dos extraditables ya se entregaron a la justicia estadounidense, la presidenta ha mantenido su negativa a enviar a los políticos sinaloenses acusados. Esto refuerza la percepción de que su administración prioriza la defensa de su partido aunque se enfrente a demandas internacionales.
La situación se torna delicada, ya que el inicio del Mundial coincide con el límite para responder a Estados Unidos. Esto podría desatar reacciones tanto internas como externas. Preguntándose, “¿quién manda en México?”, la mandataria lanzó un reto a definir su autoridad frente a un contexto lleno de desafíos y presiones.
Con información de eluniversal.com.mx

