Saltillo, Coahuila. - Se acercan las elecciones locales en Coahuila, un escenario que recuerda la marcha “Coahuila Digno” de 2017. En ese momento, surgió una fuerte demanda de cambio político. Sin embargo, con el tiempo, esta expresión popular no logró alterar las dinámicas de poder, y la situación parece regresar a la norma de la hegemonía del PRI.
A solo días de la elección, la expectativa es alta. A lo largo de los años, la alternancia de gobiernos ha sido escasa, en su mayoría se ha repetido un modelo que asegura la victoria del PRI-Gobierno, incluso en circunstancias adversas. La llegada de Morena, en cambio, no ha logrado establecerse como una opción viable en la entidad, percibiéndose como una fuerza externa poco aceptada.
Desde 2018, las elecciones han reflejado la situación desfavorable para Morena en Coahuila, incluso tras los resultados de 2021 que no se tradujeron en un avance para el partido. Las elecciones de 2020 y 2023 fueron igualmente desfavorables, incluso con mayor participación ciudadana que caracteriza a las votaciones para gobernadores, lo que ha reafirmado la resistencia del PRI.
El panorama actual anticipa que el partido en el poder podría enfrentar un nuevo revés, con proyecciones que indican un posible marcador de 48 a 0 en pérdidas ante la coalición PRI-UDC. Este resultado marcaría un nuevo hito en la historia electoral de la región, evidenciando la falta de apoyo popular hacia la narrativa de Morena en este contexto.
El desafío para las fuerzas emergentes es considerable. La historia reciente sugiere que el camino hacia el cambio requiere un diálogo más profundo con la ciudadanía, algo que no suele ser parte de las estrategias electorales convencionales. Sin embargo, en las actuales circunstancias, el tiempo para construir ese vínculo parece limitado.
Con información de zocalo.com.mx

