El Banco Mundial ajustó a la baja su previsión de crecimiento para América Latina y el Caribe, situándola en un 2,2% para 2026. Este cambio se debe a la debilidad de la economía mundial y la incertidumbre relacionada con la energía.
Este nuevo porcentaje representa una disminución respecto al 2,3% estimado en enero. Además, se prevé que la economía global también se desacelere, alcanzando un crecimiento del 2,5%. Las condiciones internas en América Latina continúan afectando el dinamismo de la región.
A pesar de este panorama, se estima que la inversión será clave para la recuperación a mediano plazo. Según los expertos, esta podría acelerar entre 2027 y 2028, impulsada por la flexibilización de la política monetaria y la mejora en las condiciones globales.
Dentro de la región, Argentina destaca con un crecimiento del 3,6% entre 2026 y 2028, gracias a sus exportaciones, aunque enfrenta restricciones internas en cuanto a políticas monetarias y fiscales. Por su parte, Brasil y Colombia crecerán un 1,9% y 2,3%, respectivamente, impulsados por sus exportaciones de petróleo.
México, en medio de la crisis energética, se proyecta con un crecimiento de solo 1,3% este año, afectado por la incertidumbre en las negociaciones de su tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá. A pesar de la alza de precios del petróleo, que incrementa los costos de importación y presiona la inflación, países como Chile y Perú podrían beneficiarse de los altos precios de los metales.
Con información de lanacion.com.ar

