Ciudad de México, CDMX. - Lecumberri, conocido como el ‘Palacio Negro’, fue un emblemático centro penitenciario que operó hasta 1977, con una sobrepoblación que alcanzó los 3,500 internos, muy por encima de su capacidad inicial de 700 hombres y 80 mujeres. Este lugar, inaugurado en 1900, se volvió famoso por su difícil condiciones, violencia y el hacinamiento extremo que padecieron sus prisioneros.
La construcción de Lecumberri fue aprobada por el entonces presidente Porfirio Díaz y diseñada por el arquitecto Lorenzo de la Hidalga, quien se inspiró en un modelo panóptico que permitía la vigilancia total desde una torre central. Las celdas, concebidas para dos personas, llegaron a albergar hasta 18 prisioneros.
El sistema penitenciario de Lecumberri inicialmente incluía programas de reforma que permitían a los internos salir bajo ciertas condiciones. Sin embargo, la realidad del lugar pronto se deterioró, convirtiéndose en un centro de tortura y abuso. Un castigo notable era la ‘fajina’, donde los prisioneros eran obligados a limpiar en condiciones inhumanas.
Uno de los eventos más trágicos en su historia fue el asesinato del expresidente Francisco I. Madero y su exvicepresidente, José María Pino Suárez, que fueron asesinados allí tras su arresto en 1913 durante la Decena Trágica. Además, en este penal también se encerraron figuras importantes como el cantautor Juan Gabriel y el muralista David Alfaro Siqueiros, mostrando cómo Lecumberri se convirtió en símbolo de represión y sufrimiento.
En la actualidad, el antiguo penal alberga el Archivo General de la Nación, un espacio que contrasta con su macabra historia. Hasta su clausura como prisión, Lecumberri fue escenario de episodios de violencia y corrupción, dejando una huella indeleble en la memoria colectiva del país.
Con información de elfinanciero.com.mx

