Dallas, Texas. - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió entregar 5,000 dólares a todos los adultos estadounidenses si los republicanos triunfan en las elecciones de noviembre. Este anuncio ha suscitado inquietudes sobre su viabilidad y legalidad, así como cuestionamientos sobre la intención detrás de esta oferta electoral.
Si se considera a los 270 millones de potenciales beneficiarios, la medida podría incrementar la deuda nacional en hasta 1.3 billones de dólares. A pesar de las acusaciones de compra de votos, la propuesta ha generado principalmente alarma entre los analistas económicos, quienes advierten que es imprudente en un contexto inflacionario. La deuda del Tesoro ha superado los 40 billones de dólares, y los costos de financiación han alcanzado niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008.
La inflación actual, que se sitúa en un 3.4%, ha llevado a la Reserva Federal a considerar un aumento en las tasas de interés. Ante este panorama, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años ha escalado cercano al 5%. Esto refleja la creciente desconfianza de los inversores acerca de la sostenibilidad de la deuda estadounidense, que podría ser exacerbada por la promesa de Trump.
Padhraic Garvey, analista de ING, destacó que si se implementa este “dividendo Trump”, los inversores podrían exigir mayores rendimientos, lo que complicaría la financiación pública. Al respecto, Garvey indicó que “esta medida no es precisamente lo que el tramo largo de la curva quiere oír en la coyuntura actual”. La posible duplicación del déficit presupuestario, proyectado en un 5.8% del PIB, generaría más presión sobre el Tesoro.
Mientras tanto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha estado al tanto de los efectos de estas promesas en los mercados, intentando mitigar su impacto en Wall Street. A pesar de la incertidumbre, la demanda de deuda estadounidense continúa, aunque los inversores están reevaluando sus estrategias ante el creciente déficit.
Con información de elpais.com

