Montevideo, Uruguay. - Un funeral singular se llevó a cabo para honrar a Rubén Rada, uno de los grandes íconos de la música uruguaya, quien falleció recientemente. Su despedida se convirtió en una celebración llena de música y baile, donde decenas de personas, vestidas de rojo, bailaban y cantaban junto al féretro, en un ambiente festivo marcado por su canción “Cuando yo me muera, no quiero llanto ni pena; prefiero que se me vele bailando una rica plena”.
A lo largo de su vida, Rada encarnó la tradición del candombe, un ritmo característico de los barrios afro-uruguayos de Montevideo. La multitud que acudió a despedirlo entendió que la manera más honesta de rendir homenaje era recordando la alegría y vitalidad con la que vivió. Rada, nacido en Palermo, creció en un entorno marcado por la pobreza y el racismo, lo que no lo detuvo en su búsqueda de un lugar en la música, convirtiéndose en un referente del candombe en el rock y el jazz.
Su carrera comenzó en la banda El Kinto y continuó con Tótem, donde fusionaron candombe y rock. A lo largo de más de seis décadas, grabó cerca de cuarenta discos y fue galardonado con un Grammy a la Excelencia Musical. Rada es recordado por clásicos como “Las manzanas” y “Loco de amor”, que marcaron su legado en la región.
“Las despedidas son difíciles, pero estamos aquí celebrando su vida”, expresó uno de los asistentes al evento. Su música trascendió fronteras, y su influencia se podrá sentir en el futuro a través de las generaciones venideras, y su memoria será conmemorada en la rica tradición musical uruguaya.
La figura de Rubén Rada permanecerá viva en la memoria colectiva, y su legado musical continuará inspirando a futuros artistas y aficionados al candombe y a la música latinoamericana.
Con información de oncubanews.com

