Mendoza, Argentina. - Pedro Rosell, reconocido como "el señor de las burbujas", falleció a los 50 años, dejando una huella imborrable en la industria de los vinos espumantes. Su trayectoria abarcó más de cinco décadas, durante las cuales se destacó como ingeniero agrónomo, enólogo y docente, especializándose en la elaboración de vinos espumosos desde 1978.
Tras perfeccionar su técnica en Francia, contribuyó significativamente al desarrollo de la viticultura en Argentina. En 2004, fue uno de los fundadores de Bodega Cruzat, el primer establecimiento dedicado exclusivamente a la producción de espumantes, utilizando el método tradicional o champenoise. Bajo su liderazgo, la bodega alcanzó estándares de calidad internacional y se convirtió en un referente del sector.
“A través de su rigor y conocimiento técnico, Pedro estableció la filosofía enológica que aún hoy guía nuestro trabajo”, señalaron las familias Cruzat y Barros en un homenaje. Esta bodega, que comenzó con una firme visión, ha destacado desde un inicio por su calidad en la producción de vinos espumantes.
La influencia de Rosell se extendió más allá de la creación de la bodega. También fue docente en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), donde formó a varias generaciones de profesionales en enología y agronomía. En 2015, fusionó su amor por la enseñanza y la elaboración de vino al impartir cursos sobre la preparación de espumantes desde su propia bodega.
Con su fallecimiento, la comunidad vitivinícola argentina despide a un maestro del vino y a un visionario que elevó los estándares de la producción de espumantes en el país. Sus enseñanzas y su legado persistirán en el sector.
Con información de diariouno.com.ar

