Ubiarco, Cantabria. - La Ermita de Santa Justa, ubicada en la localidad de Ubiarco, cuenta con una peculiaridad arquitectónica que la distingue: solo está construida con dos paredes. La parte trasera del santuario y la bóveda que lo cubre son, en realidad, roca del acantilado de la playa de Santa Justa, que da forma a este pequeño templo al aprovechar una cavidad erosionada por el mar.
Este lugar de culto tiene su origen en el siglo XVI, cuando se acondicionó para albergar reliquias de las santas Justa y Rufina. A lo largo de los siglos, ha sido un sitio de peregrinación para marineros y pescadores que acudían para encomendarse ante el Cantábrico. Desde 1993, la ermita es considerada Bien de Interés Cultural, y su imagen, cuando la marea sube y las olas golpean los muros, presenta una de las vistas más espectaculares de la región.
Los visitantes pueden integrarla en una ruta circular que combina senderismo, patrimonio e incluso gastronomía local. La excursión puede iniciarse en la Playa de Santa Justa, idealmente en marea baja, lo que permite observar la estructura de la ermita y su adaptación al entorno. En la parte superior del acantilado, los turistas también pueden apreciar los restos de la Torre de San Telmo, una atalaya histórica.
Desde la playa, se puede seguir un sendero que bordea los acantilados en dirección a la Ensenada de Onza y la Playa de Ballota, enriqueciendo la experiencia con impresionantes formaciones geológicas. A solo diez minutos en automóvil se encuentra Santillana del Mar, famosa por su casco histórico de calles empedradas y la Colegiata de Santa Juliana, un destacado ejemplo de románico cántabro.
La región ofrece también una gastronomía basada en productos locales, con recetas tradicionales que complementan una visita única.
Con información de ondavasca.com

