Erongarícuaro, Michoacán. - En Arócutin, municipio de Erongarícuaro, se celebra cada año la Noche de Muertos con una tradición viva. Las familias se agrupan alrededor de las tumbas de sus seres queridos para mantener la conexión con quienes han fallecido, resaltando la importancia de esta velación ancestral en la comunidad.
David de la Cruz de Jesús, quien honra a sus padres, Alberto de la Cruz y Juana de Jesús, explica que el ritual se centra en el panteón junto a la iglesia de Santa María Natividad. Flores de cempasúchil y fuegos de copal adornan las tumbas, mientras que alimentos y bebidas preferidos por los difuntos son dispuestos sobre un arco de flores. "Lo hacemos de corazón", enfatiza David, en referencia a la falta de un presupuesto fijo, ya que cada año es diferente.
La comunidad, incluidos jóvenes y niños, se mantiene unida en esta tradición. A pesar de las nuevas corrientes culturales y la llegada de turistas, David asegura que su ceremonia no se ve afectada. "No nos incomoda que nos visiten; seguimos en pie con nuestras tradiciones", declara, mostrando la determinación de preservar esta celebración a pesar de las influencias externas.
La atmósfera en el panteón está marcada por un murmullo que mezcla rezos y charlas con el crepitar de las llamas. Las familias continúan honrando a sus difuntos con fervor mientras algunos perros ladran a los visitantes que recorren el lugar. La velación se convierte así en un vínculo tangible entre el presente y el recuerdo de los que han partido.
Las familias permanecerán en el panteón toda la noche, siguiendo el legado de sus mayores y fortaleciendo su identidad cultural en el proceso.
Con información de quadratin.com.mx

