Pátzcuaro, Michoacán. - María de la Luz Salvador Talavera coloca flores y velas en la tumba de su esposo, Jaime Pisa Luna, en el panteón de Tzurumútaro, como parte de la celebración de la Noche de Muertos. En su segundo año sin él, Salvador gasta cerca de 2 mil pesos en su ofrenda, lo que refleja la importancia de esta tradición para honrar la memoria de sus seres queridos.
Desde la mañana del 1 de noviembre, Salvador se acompaña de su familia para preparar la tumba, donde también añadirán frutas, una bebida y otros elementos que su esposo disfrutaba en vida. El ritual no solo se limita al cementerio, pues en su hogar también montan una ofrenda con fotografías y los platillos favoritos de Jaime Pisa, quien trabajaba como albañil.
El año pasado, la familia había organizado una ofrenda más grande, adornada con un arco floral y regalos para compartir con quienes asistieron al novenario. Sin embargo, este año optaron por una representación más íntima, reforzando el lazo familiar en un momento tan significativo.
Salvador explica que lo esencial es tener todo listo para recibir a las almas de quienes han partido, en este caso, su esposo, recordando que se cree que en esta fecha los muertos regresan para visitar a sus familias.
A medida que la Noche de Muertos avanza, continúa la preparación para el evento, resaltando la unión familiar y la memoria de los que ya no están.
Con información de quadratin.com.mx

