Ciudad de México. - El Gobierno de México, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha decidido emitir un decreto que prohibirá la extracción de gas natural mediante fractura hidráulica, conocido como fracking, en la cuenca Tampico-Misantla. Esta decisión se basa en las recomendaciones de un comité de 54 expertos que analizaron la viabilidad de explotar yacimientos de gas no convencional en la región.
Datos clave
- Prohibición: el decreto establece la prohibición del fracking en la cuenca.
- Ubicación: la cuenca Tampico-Misantla abarca Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí.
- Estudios: un comité de 54 científicos evaluó el impacto de la técnica de extracción.
- Consumo: México consume 9.1 mil millones de pies cúbicos de gas al día, y el 75% es importado.
El informe concluyó que la explotación de gas no convencional en esta zona es insostenible debido a diversos factores demográficos, culturales y ambientales. Leticia Merino Pérez, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destacó la densa población y la significativa presencia de comunidades indígenas, que tienen una relación profunda con el territorio. Además, enfatizó el valor ecológico de la región y su ocupación histórica.
Entre las alternativas propuestas por el comité científico se incluyen aumentar la generación de energías renovables, que actualmente representa un 24% del total energético del país, con la meta de alcanzar un 38% en 2030. También se sugiere implementar programas de eficiencia energética en diversos sectores para reducir el uso de gas.
¿Qué impacto tendrá la prohibición del fracking?
La decisión de prohibir el fracking afecta directamente a las expectativas de explotación de gas en la cuenca, promoviendo un enfoque hacia alternativas energéticas más sostenibles. De esta manera, se pretende disminuir la dependencia de gas importado, que actualmente es del 75%.
Más allá del fracking: ¿cuáles son las alternativas energéticas en México?
La estrategia presentada incluye un incremento en la producción de gas de yacimientos convencionales. Se proyecta que la producción nacional pueda alcanzar 4 mil 700 millones de pies cúbicos diarios, favoreciendo así la seguridad energética de México sin comprometer zonas vulnerables.
La decisión de prohibir el fracking puede fortalecer la protección de comunidades y el medio ambiente, buscando un equilibrio entre el crecimiento económico y la sostenibilidad.
Con información de elheraldodeveracruz.com.mx

