México ha experimentado un cambio significativo en los últimos años en la forma en que se aborda la violencia de género. Mientras la atención se dirige hacia la protección y derechos de las mujeres, se plantea una pregunta crítica: ¿qué sucede con los hombres víctimas de violencia?
Datos clave
- Cuándo: 3 de agosto de 2026
- Dónde: Ciudad Victoria, Tamaulipas
- Hecho: Nueve de cada diez víctimas de suicidio en México son hombres.
- Acusaciones: Un profesor se suicidó tras acusaciones de abuso sexual.
- Debate: Las mujeres mayores de 45 años y su trato en la política.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas reanuda sus actividades el 3 de agosto, marcando un regreso importante para muchas familias con la publicación de resultados de admisión y el inicio del ciclo escolar. Sin embargo, la conversación pública también necesita abarcar el dolor y las tragedias vividas por hombres, quienes, en muchos casos, son igualmente afectados por la violencia y el sufrimiento social.
La reciente muerte del profesor Eloy Cuauhtémoc Salinas Silva, presuntamente asesinado por su esposa, ha pasado desapercibida en los medios, resaltando una disparidad en la atención mediática. Del mismo modo, el suicidio del profesor Alberto Israel Jasso se dio en medio de acusaciones de conducta inapropiada, lo cual plantea interrogantes sobre las consecuencias de un juicio social acelerado, sin la debida valoración judicial.
¿Por qué es importante hablar de la violencia hacia los hombres?
Las estadísticas revelan que un alto porcentaje de suicidios y homicidios en México son hombres. A pesar de estas cifras, hay una falta de iniciativas focalizadas en la prevención del suicidio masculino y en el reconocimiento de la violencia que enfrentan. La "muerte social," donde los hombres sufren un deterioro en su reputación y relaciones, contribuye a un ciclo de depresión y desesperanza, a menudo sin la visibilidad que se escucha en el caso de las mujeres.
¿Cómo afecta el discurso público la percepción sobre estos temas?
Cada episodio de violencia o sufrimiento debería ser motivo de una reflexión profunda y sincera, más allá del género. Recientemente, dos diputadas de Puebla hicieron comentarios despectivos acerca de hombres mayores de 45 años, comparando sus características con el envejecimiento. Si se hubiera puesto en cuestión a mujeres, seguramente la reacción mediática habría sido diferente.
Es esencial que el discurso sobre igualdad se aplique uniformemente, sin importar quién sea la víctima. La protección y la empatía deben ser para todos, dejando de lado las jerarquías de valor que se generan en la opinión pública.
Un futuro más inclusivo en términos de igualdad requiere que las instituciones y la sociedad reconozcan todas las formas de sufrimiento, convirtiéndose en un deber cívico que no debe ignorarse.
El camino hacia una sociedad equitativa implica continuar el diálogo sobre las múltiples dimensiones de la violencia y el dolor. Se sugiere establecer medidas para proteger a todas las víctimas sin distinción y fomentar un debate amplio que no limite la empatía a un solo grupo.
Con información de hoytamaulipas.net

