El Gobierno de Estados Unidos ha decidido retirar las visas a los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal. Esta medida se basa en informes que indican que ambos políticos están siendo investigados por sus supuestos vínculos con el crimen organizado.
Fuentes consultadas por un medio estadounidense revelan que Durazo y Villarreal podrían haber ingresado al país mediante una “autorización especial” destinada generalmente a testigos que colaboran con la justicia. Hasta el momento, ninguno de los gobernadores ha hecho declaraciones públicas sobre la situación.
Estas indagaciones representan un desafío adicional para la administración de Claudia Sheinbaum Pardo. Desde abril, su Gobierno ha enfrentado acusaciones similares contra otros funcionarios de Sinaloa, a quienes se les vincula con actividades delictivas. Esto ha llevado a que el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, pidiera separarse de su cargo para facilitar las investigaciones por parte de la Fiscalía General de la República (FGR).
La controversia en torno a estas acusaciones ha generarado una fuerte reacción en México. La administración de Sheinbaum ha rechazado los señalamientos, argumentando que carecen de evidencia concreta. Aunque la popularidad de la presidenta se ha visto afectada, mantiene un 68% de aceptación, según encuestas recientes.
Las tensiones entre México y Estados Unidos han aumentado, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Durante sus discursos, Trump ha señalado que el país vecino está controlado por cárteles, lo que ha sido negado enérgicamente por el Gobierno mexicano. La lucha contra el crimen organizado sigue siendo una prioridad para la administración estadounidense, que ha comenzado a utilizar el retiro de visas como una herramienta de presión, con al menos 50 funcionarios mexicanos afectados el año pasado.
Con información de elpais.com

