El Mundial de Fútbol 2026 comenzó en medio de preocupaciones sobre la seguridad de los turistas en México. En el partido inaugural, que tuvo lugar el 11 de junio, la selección mexicana se enfrentó a Sudáfrica, un evento destacado que comportó no solo el entusiasmo por el deporte, sino también incidentes desafortunados relacionados con la extorsión.
Un aficionado japonés, al llegar para apoyar a su selección, experimentó un abuso por parte de un taxista que le cobró 12 mil yenes por un breve trayecto. Al revisar su estado de cuenta, se dio cuenta de que el monto era desproporcionado, lo que refleja la problemática de precios inflados para extranjeros en el país. Este tipo de situaciones opaca la imagen de hospitalidad que las autoridades mexicanas intentan proyectar.
Cabe recordar que no solo los visitantes internacionales enfrentan este problema; los turistas nacionales también sufren engaños similares. En algunos casos, los bicitaxis en la Ciudad de México han cobrado tarifas exorbitantes, que van de 250 a hasta mil pesos, según el número de pasajeros. Las quejas al respecto generan escasa respuesta por parte de las autoridades presentes, lo que aumenta la vulnerabilidad de los usuarios.
La ausencia de soluciones efectivas para estos problemas plantea un dilema para quienes quieren disfrutar del evento. La falta de un mecanismo claro de denuncia deja a muchos turistas indefensos ante tales abusos. La misma sensación de desprotección se vive en diversas partes del mundo, pero esto no minimiza la urgencia de abordar la situación en México.
Desde el inicio del Mundial, se han emitido alertas sobre la necesidad de proteger a los visitantes, quienes a menudo se convierten en blanco de extorsiones. Las recomendaciones incluyen el uso de taxis de aplicación y, si es posible, rentar vehículos para evitar contratiempos. La promoción de una experiencia turística positiva es clave para el futuro del país.
Con información de laverdad.com.mx

