El municipio de Sant Antoni ha presentado un ambicioso plan para aumentar su sistema de videovigilancia, que incluirá 119 nuevas cámaras. Esta expansión triplicará la cantidad de dispositivos que actualmente se utilizan, con la intención de reforzar la seguridad durante la temporada de verano.
Tomás Monzó, jefe de la Policía Local, indicó que la instalación de las cámaras comenzará pronto, con una finalización prevista para la próxima semana. Los oficiales que operarán estos dispositivos serán capacitados en el uso de dos tipos de cámaras: las que identifican matrículas de vehículos y las de entorno, destinadas a una vigilancia más amplia.
El sistema permitirá crear listados de matrículas que representan interés policial. Monzó destacó un caso específico donde una matrícula identificada como parte de un incidente de violencia de género logró activar una respuesta inmediata por parte de las patrullas, mejorando así la eficacia de la fuerza policial.
Neus Mateu, concejala de Seguridad Ciudadana, subrayó la importancia de esta modernización, lograda gracias a los fondos europeos Next Generation y el Impuesto de Turismo Sostenible. El alcalde Marco Serra mencionó los costos elevados asociados al mantenimiento de las cámaras, que serían inviables sin estas ayudas.
A pesar de los esfuerzos en seguridad, Sant Antoni enfrenta un desafío continuo con el uso de gas de la risa. Mateu destacó que, mientras no se modifiquen las normativas actuales, será complicado erradicar este problema. Se planean acciones que no solo sancionen a los vendedores, sino también a quienes lo usan, reafirmando el compromiso de la policía en la lucha contra esta situación.
Con información de diariodeibiza.es

