Ciudad de México, CDMX. - El Partido Revolucionario Institucional (PRI) enfrenta una crisis histórica al registrar una pérdida del 88% de su militancia y una disminución en su preferencia electoral, que ha caído al 9.5% para el año electoral 2027. Desde 2018, cuando perdió la presidencia, el partido ha visto un declive continuo, con solo dos gubernaturas y 37 diputaciones federales en su haber.
Bajo la dirección de Alejandro Moreno Cárdenas desde 2019, el PRI se ha transformado en un partido con un notable dominio interno. Moreno ha modificado las reglas para mantenerse en el control total de las alianzas y candidaturas, mientras las voces disidentes son silenciadas con amenazas de expulsión y descalificación. Históricamente, estas disidencias han sido parte del partido, pero su efecto ha disminuido en el actual contexto.
Las cifras respaldan este descalabro. En 2018, el padrón del PRI contaba con 6 millones 764 mil 615 militantes, cifra que se ha reducido drásticamente a 819 mil 103 en 2026, representando una pérdida de casi 6 millones de afiliados en ocho años. En paralelo, el PRI ha perdido 13 gubernaturas, dejando solo Durango y Coahuila como sus últimos bastiones.
Las elecciones de 2027 se llevarán a cabo en 17 entidades, donde la presencia del PRI es casi residual. Además, se renovarán 31 de 32 Congresos estatales, un área donde el PRI solo retiene 89 legisladores, la mayoría en Coahuila. Este panorama sombrío plantea serias interrogantes sobre el futuro político del partido.
El PRI deberá replantear su estrategia de cara a las elecciones del próximo año, y su recuperación política dependerá de una reconfiguración interna y una posible mejora de su imagen pública.
Con información de excelsior.com.mx

