Mérida, Yucatán. - Un estudio reciente revela que al menos 500 granjas porcícolas en Yucatán están contaminando cenotes y pozos, poniendo en peligro la salud de las comunidades mayas. Greenpeace México, en colaboración con un laboratorio independiente, identificó contaminación fecal en 17 localidades, incluyendo Kinchil y Motul, con altos niveles de nitrato que superan los límites permitidos.
Los olores desagradables son particularmente intensos durante las mañanas y tras las lluvias, afectando a los habitantes de la región. Las comunidades se sienten atrapadas entre la necesidad económica generada por estas granjas y los riesgos ambientales que representan. Dos jóvenes de Motul, que prefieren permanecer en el anonimato, expresaron que cuando se quejan del problema, enfrentan críticas por no pensar en el empleo que generan.
Aproximadamente el 90% de las granjas en el estado opera sin estudios de impacto ambiental. Desde hace cuatro años, la comunidad ha notado un incremento en los olores, lo cual ha suscitado preocupación. Raúl Ek, un agricultor local, mencionó que el crecimiento de las instalaciones de granjas ha sido exponencial, afectando directamente su cultivo de hortalizas.
Un diagnóstico ambiental reciente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales señala que existen 507 coordenadas asociadas a potenciales granjas, muchas de ellas cerca de áreas protegidas. A pesar de la legislación que establece distancias mínimas entre estas granjas y las comunidades, es común que las granjas se instalen a solo unos kilómetros de los hogares, ignorando las normativas de protección ambiental.
La problemática sigue siendo alarmante, ya que los residentes dependen de los cuerpos de agua contaminados. El impacto en la salud pública y el medio ambiente continúa creciendo, y las autoridades no han presentado acciones concretas para mitigar esta crisis.
Con información de elpais.com

