Sinaloa ha registrado 3 mil 45 homicidios dolosos y 4 mil 635 desapariciones en los dos años desde la caída de Ismael El Mayo Zambada. Esto equivale a un promedio de 4.2 homicidios diarios durante este periodo. Junios de 2025 fue el mes más violento, con un total de 207 asesinatos, destacando la creciente ola de violencia que azota al estado.
Datos clave
- Homicidios: 3,045 desde la caída de Ismael El Mayo Zambada.
- Desapariciones: 4,635 en el mismo periodo.
- Desplazamientos: 80,000 personas han dejado sus hogares.
- Cierre de negocios: 4,500 unidades han cerrado o se han visto afectadas.
La violencia en Sinaloa ha tenido un impacto devastador en su economía, evidenciado por el cierre de miles de negocios y la pérdida de empleo de al menos 40 mil personas. Ciudades como Culiacán y Mazatlán se enfrentan a un estado de sitio virtual, donde la actividad comercial se detiene al caer la tarde. Además, los enfrentamientos constantes en Mazatlán sugieren un desplazamiento de poder entre grupos criminales.
A pesar de la presencia de 14 mil elementos de las fuerzas armadas en el estado, la criminalidad persiste. Los robos de vehículos han aumentado significativamente, sumando más de 4 mil incidentes en dos años. La situación se ha visto agravada por bloqueos en carreteras y balaceras que han interrumpido el flujo logístico de mercancías.
¿Cómo afecta la impunidad a Sinaloa?
La falta de acción del gobierno federal ante la complicidad de funcionarios locales, como el gobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza, ha provocado un entorno sin control. Ambos se encuentran en posiciones de poder a pesar de ser acusados de colusión con el narcotráfico. Esta omisión por parte del gobierno federal ha permitido que el crimen organizado siga dominando no solo el ámbito político, sino también social y económico.
¿Qué futuro enfrenta Sinaloa?
La situación en Sinaloa sugiere un futuro incierto, marcado por la impunidad y la violencia. Las declaraciones recientes indican una intención de alianzas políticas que podrían perpetuar el ciclo de complicidad en el estado. El ambiente sigue deteriorándose, mientras la población enfrenta un desastre cotidiano sin perspectivas claras de mejora.
Sinaloa se enfrenta a una lucha prolongada por la recuperación, en un contexto donde la violencia y la complicidad política parecen ser la norma.
Con información de diariodechiapas.com

