El gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se encuentra en el centro de una controversia tras las denuncias de nexos con el narcotráfico. Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, informó que no se identificaron acciones ilegales por parte de Rocha, a pesar de las acusaciones de Estados Unidos.
Recientemente, exfuncionarios de su administración, Gerardo Mérida y Enrique Díaz Vega, se entregaron a las autoridades estadounidenses. Ambos exsecretarios han traído consigo información relevante que sostiene las acusaciones del Departamento de Estado. Esta situación ha llevado a la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, a exigir pruebas, mientras refuerza su apoyo hacia el gobernador.
En medio de este escándalo, Sheinbaum ha modificado su discurso, afirmando que “ninguna persona deshonesta puede ocultarse detrás del ideal de la transformación”. A raíz de estas acusaciones, las cuentas bancarias de Rocha y de otros involucrados han sido congeladas por la Unidad de Inteligencia Financiera.
Las acusaciones son graves: según la Fiscalía estadounidense, Mérida habría filtrado información clave a miembros del cartel de Sinaloa. Por su parte, Díaz Vega es señalado como el vínculo entre Rocha y Los Chapitos, facilitando la intimidación de opositores durante la campaña electoral de 2021 y colocando a funcionarios leales al cartel en la administración del estado.
Estos eventos revelan una posible red de corrupción que involucra a funcionarios estatales y el narcotráfico en un contexto que podría impactar la política mexicana. La situación continúa desarrollándose, y se espera que surjan más revelaciones en las próximas semanas.
Con información de milenio.com

