Puebla, Puebla. - La ciudad experimentó una gran expectación debido al amistoso entre las selecciones de España y Perú, un duelo que atrae a numerosos aficionados. La lluvia amenazaba con interferir en el evento; sin embargo, la energía mundialista predominó. Este partido no solo representa un encuentro deportivo, sino también una celebración por la proximidad del Mundial.
Los pasillos del Centro Histórico se llenaron de camisetas rojas, destacando la ferviente afición española y también la peruana, que se unieron para festejar. Aunque algunos jugadores importantes como Nico Williams y Lamine Yamal no participaron por cuestiones médicas, figuras como Rodri y Pedri formaron parte del evento, generando gran emoción entre los presentes.
Gabriel Martínez y su hijo Bryan, provenientes de Córdoba, destacaron entre la multitud. Bryan, emocionado, experimentaba su primer partido de selecciones, enfatizando la importancia del evento ya que España es considerada una de las favoritas para el Mundial. A su lado, otros aficionados compartían la misma pasión, ataviados con la camiseta roja y listos para vivir un día inolvidable.
La atención al evento fue respaldada por un impresionante despliegue de seguridad, con más de 1,700 elementos del ejército y la Guardia Nacional resguardando el estadio. A pesar de la celebración, la jornada también estuvo marcada por el activismo; un grupo de búsqueda de personas desaparecidas utilizó la ocasión para hacer un llamado y no olvidar las tragedias que viven en el país.
Los aficionados vieron en este amistoso una oportunidad única, especialmente aquellos que no podrán asistir al Mundial. Puebla ha mantenido una conexión especial con el fútbol internacional, habiendo sido sede de la Copa del Mundo en 1970 y 1986. Este evento reaviva el interés en un lugar donde el fútbol sigue siendo fundamental para la identidad cultural y donde cada partido se convierte en una celebración de la pasión por el deporte.
Con información de elpais.com

