La misma persona utilizó un montaje de secuestro para obtener dinero y pagar deudas, previo a su muerte en Monterrey. Alejandro Garza Treviño, responsable del asesinato de una mujer en la colonia Cumbres Mediterráneo y hallado muerto en un hotel del centro de Monterrey, tiene un historial de engaños similares. En 2011, intentó extorsionar a sus propios hermanos fingiendo un secuestro para solicitar un rescate de 500 mil pesos, con el fin de saldar una deuda de apuestas. La maniobra incluyó esconderse en la cochera de una amiga, enviar mensajes simulando ser un captor, e incluso golpearse para aparentar violencia. Sin embargo, la mentira fue descubierta cuando uno de sus hermanos le informó que su madre estaba grave de salud, lo que motivó su salida del escondite. La policía logró detenerlo tras confesar la farsa, que había planeado para cubrir sus deudas. La trayectoria de Garza Treviño refleja una tendencia a recurrir al engaño como mecanismo de solución ante problemas económicos. Este patrón preocupa a las autoridades, pues evidencia que la historia delictiva del individuo no fue un hecho aislado, sino parte de una conducta reiterada con consecuencias trágicas en su fin. La reciente muerte de la mujer vinculada a él en Cumbres resalta la gravedad de su carácter y la peligrosidad de sus acciones, que culminaron en un hecho que conmueve a la comunidad regiomontana. La historia también invita a reflexionar sobre la importancia de la detección temprana de conductas peligrosas para prevenir tragedias similares en el futuro.
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