Las elecciones intermedias de Estados Unidos, programadas para el 3 de noviembre, se perfilan como un escenario complicado para el presidente Donald Trump, ya que el voto hispano se presenta como un factor determinante que podría costarle el control del Congreso. Las encuestas apuntan a una posible pérdida de la Cámara de Representantes y, aunque menos probable, incluso del Senado.
De acuerdo con un sondeo de The New York Times/Siena, el 64% de los votantes hispanos planea apoyar a los demócratas, frente a solo el 29% que optaría por los republicanos. Este patrón marca una ventaja demócrata de 35 puntos, notablemente superior al margen de siete puntos en las elecciones de 2024. Un análisis reciente de la Universidad Internacional de Florida y YouGov reduce esta ventaja a 22 puntos.
El encuestador Mike Madrid señala que existe un gran entusiasmo entre los votantes latinos. "Veremos una participación latina muy alta y un gran rechazo hacia los republicanos y Trump", comentó. Además, el descontento entre los latinos sin educación universitaria ha aumentado, manifestándose en un saldo neto de aprobación de 42 puntos negativos para Trump en este grupo.
Los motivos de este desencanto incluyen el aumento del costo de vida y las redadas migratorias que impactan a trabajadores latinos. “El grupo demográfico más afectado por el alza de la gasolina son los jóvenes latinos menores de treinta años”, explicó Madrid, detallando cómo la inflación les afecta de manera desproporcionada.
La situación se complica para el presidente, dado que varios escaños cruciales se encuentran en estados con alta concentración de población latina, como California, Texas y Arizona. Además, algunas candidaturas republicanas críticas hacia Trump en temas como inmigración evidencian la preocupación por lo que se considera un posible descalabro electoral para el partido.
En este contexto, la historia sugiere que el partido opositor casi siempre se beneficia en las elecciones intermedias. A medida que se despliegan las encuestas y la tensión política aumenta, el 3 de noviembre se vislumbra como una fecha clave que podría definir el rumbo del Congreso y el futuro del presidente Trump.
Con información de elespanol.com

