La historia de Víctor Aráuz va más allá de ser un actor y comediante dedicado; se convierte en un relato de paternidad y sacrificios que marcan su vida. A los 23 años, recibió la noticia de que sería padre, un momento que le generó mucho miedo, pero que también impulsó su determinación para reorganizar sus sueños en la vida.
Datos clave
- Quién: Víctor Aráuz, actor y comediante, y su hija Natalia.
- Qué: Compartieron reflexiones sobre la paternidad y la carrera artística.
- Dónde: En una entrevista que resalta su relación familiar.
- Cuándo: Recientemente, reflexionando sobre 18 años de paternidad.
Víctor recuerda que la llegada de su hija Natalia, ahora de 18 años y estudiante de Artes Escénicas, coincidió con un periodo de incertidumbre económica. Aunque enfrentó dificultades, su amor por el teatro nunca disminuyó. Trabajaba en varios empleos para mantener a su familia mientras se aferraba a su pasión. “El sueño no siempre te da para vivir”, señala, y aprendío a equilibrar su dedicación artística con la necesidad de estabilizarse económicamente.
La conexión entre Víctor y Natalia es evidente; han crecido juntos, compartiendo risas y proyectos creativos en redes sociales. Al hablar de su hija, el actor no puede evitar expresar su orgullo por el camino que ha elegido, donde actuar y la vida familiar se entrelazan. Los momentos de reencuentro tras sus constantes viajes profesionales son especialmente emotivos para él.
¿Cómo ha influido el teatro en la formación de Natalia?
Natalia creció en un ambiente rodeado de actuaciones y ensayos. Desde pequeña, aprendió a apreciar el arte y desarrollar un respeto único por el espectáculo. Ese entorno le ha permitido formar su propia identidad, convirtiéndose en su propia persona, con opiniones y amistades.
¿Cuál ha sido el mayor sacrificio de Víctor como padre?
Uno de los mayores sacrificios que ha hecho Víctor fue perderse la ceremonia de graduación de Natalia. Al tener que trabajar en el extranjero, le propuso a su hija que eligiera entre su graduación y la fiesta. Ella eligió la fiesta, y Víctor se presentó para hacerle compañía, aprendiendo la coreografía a través de videos para poder bailar con ella esa noche.
El viaje de Víctor Aráuz como padre y artista es una historia de perseverancia y amor. Con cada nueva etapa que Natalia emprende, él sigue siendo una fuente de apoyo, y sus reencuentros son siempre momentos que le mueven el alma.
Con información de expreso.ec

