La visita de Isabel Díaz Ayuso a México se convirtió en un nuevo punto de fricción entre el gobierno español y el mexicano. La presidenta de la Comunidad de Madrid llegó acompañada de figuras del Partido Popular, la principal fuerza opositora a Pedro Sánchez, en un clima ya marcado por diferencias políticas.
El momento más álgido ocurrió en la entrega de premios cinematográficos en Xcaret, Quintana Roo, donde Ayuso fue apartada de una de las ceremonias principales. Según el periodista Enrique Hernández, cineastas presentes expresaron su descontento con su asistencia, manifestando que su presencia podría interferir políticamente en el evento.
La controversia se intensificó con afirmaciones de sectores a favor del gobierno mexicano, que mencionaron presiones para limitar la participación de Ayuso en el evento cultural. Además, la mandataria denunció haber sido objeto de manifestaciones organizadas en su contra durante su estancia en el país.
Las repercusiones de esta situación se han sentido en ambos lados del Atlántico. Las críticas han surgido tanto del lado mexicano como de la propia Díaz Ayuso. Las declaraciones de la mandataria en defensa de Hernán Cortés también generaron inquietud, dado el contexto histórico delicado que representa para México, que aún espera una disculpa oficial de España por la conquista.
Por otro lado, la tensión se ha extendido al ámbito empresarial y deportivo, destacando el nombre del empresario Enrique Riquelme, quien ha sido mencionado en la comunidad del Real Madrid tras una declaración de Florentino Pérez. Riquelme ha ganado influencia en México gracias a su empresa, Cox Energy, ampliando operaciones en el sector eléctrico nacional.
Este escenario refleja cómo México ha adquirido un papel relevante en los debates políticos, culturales y empresariales que involucran a España.
Con información de perfil.com

