Ciudad de México, CDMX. - Claudia Sheinbaum Pardo exhortó a sus compañeros de Morena a mantener la unidad en su discurso conmemorativo de dos años de gobierno. En un contexto de tensiones internas y diversas crisis dentro de su partido, la mandataria aseguró que no existen divisiones ni diferencias con Andrés Manuel López Obrador. "Aquí no hay rompimientos. Lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad", manifestó.
Con un respaldo que se ha mantenido en la franja alta de popularidad, Sheinbaum enfrenta la creciente presión por los constantes escándalos que tocan a Morena. A pesar de contar con avances en seguridad y una relación manejable con Estados Unidos, el liderazgo de la presidenta se pone a prueba ante la posibilidad de desviaciones programáticas y acusaciones de corrupción que ponen en entredicho la cohesión del partido.
Desde 2018, el gobierno y el partido han luchado por definir sus respectivas esferas y evitar la confusión que acompaña su relación. La urgencia de Sheinbaum por demostrar control es evidente en sus esfuerzos por convencer a los sectores más radicales del obradorismo sobre su compromiso con el movimiento, sin darle la espalda a los desafíos del gobierno.
A medida que se prepara para el tercer año de su gestión, la presidenta debe sortear una serie de desafíos que la obligan a asegurar la defensa de las gubernaturas actuales y aumentar las probabilidades de una victoria en Chihuahua. Morena también busca mantener la mayoría constitucional en la Cámara de Diputados, lo que intensifica la presión sobre Sheinbaum y su administración.
Las relaciones con Estados Unidos, especialmente en temas migratorios y comerciales, son cruciales, dado que cualquier debilitamiento podría afectar seriamente tanto la economía de México como la posición electoral de Morena. La administración confía en que mantener negociaciones difíciles con la Casa Blanca será clave para evitar una crisis económica que desestabilice su campaña hacia el 2027.
Con información de elpais.com

