Ciudad de México, CDMX. - La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, han protagonizado varios desencuentros relacionados con la seguridad y la soberanía del país. Sheinbaum cuestionó a Johnson por comentarios sobre disparos a la Guardia Costera de EE.UU. desde territorio mexicano en Tamaulipas y por su participación en la colocación de la primera piedra de una academia policial en Querétaro.
Desde su llegada a México, el embajador ha hecho declaraciones provocadoras sobre la corrupción y el crimen organizado, generando fricciones con la administración local. En abril, Johnson mencionó que para la inversión privada era fundamental garantizar un entorno libre de corrupción y extorsión, a lo que Sheinbaum respondió que el embajador no debe tener una “actitud injerencista”.
En junio, el tono se intensificó cuando la presidenta pidió a Johnson respetar los asuntos internos de México y limitar su participación al ámbito de la cooperación bilateral. “Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos”, afirmó. En julio, Sheinbaum destacó la importancia de la coordinación entre agencias de EE.UU. y autoridades mexicanas, sugiriendo que la acción unilateral solo genera más violencia.
La presidenta también se refirió a la complejidad de la relación con el gobierno de EE.UU. tras el envió de solicitudes de extradición que involucraban a figuras políticas mexicanas. Mientras Sheinbaum enfatizó la necesidad de actuar con principios y no dejarse llevar por la tensión, la relación sigue siendo un tema candente en la agenda política.
Actualmente, la presidenta mantiene un enfoque en la soberanía nacional y la cooperación internacional, mientras que los diálogos entre ambas naciones continúan desarrollándose.
Con información de eluniversal.com.mx

