Ciudad de México, CDMX. - El PRI y el PAN intentan formar una alianza en un escenario político dominado por Morena, donde su viabilidad para la elección de 2027 se vuelve crítica. Ambos partidos, una vez alternantes en el poder, buscan confluir en un mismo cauce, aunque la realidad de sus relaciones internas presenta complicaciones.
Alejandro "Alito" Moreno, líder del PRI, ha llamado a unir fuerzas, a pesar de que su gestión está marcada por la controversia y la desconfianza pública. Su pasado y algunas declaraciones, como la polémica frase sobre "matar a los periodistas de hambre", han generado resistencia en ciertos sectores.
Por su parte, Jorge Romero Herrera, presidente del PAN, ha mostrado ambivalencia respecto a la coalición. Primero rechazó la alianza, pero recientemente manifestó apertura a la posibilidad. Esta indecisión alimenta el escepticismo acerca de su compromiso hacia una unión sólida.
En el ámbito estatal, figuras como Adrián de la Garza en Nuevo León y Antonio Astiazarán en Sonora emergen como símbolos de esperanza, proponiendo un frente común que podría ser determinante en la lucha contra la dispersión nacional. Son considerados como “semillas de triunfo” que podrían revitalizar la oposición en sus respectivas entidades.
Sin embargo, el contexto nacional revela que la coalición formal aún no se consolida. PRI y PAN deben superar la percepción de ser sombras del pasado para lograr que la ciudadanía reconozca en ellos una alternativa viable. La pregunta central es si podrán cambiar y adaptarse a las nuevas exigencias sociales.
El futuro de esta posible unión es incierto. Si PRI y PAN logran cimentar su colaboración en los estados y presentarse con propuestas innovadoras, podrían posicionarse como una opción creíble para los votantes en 2027. De lo contrario, corren el riesgo de pasar a la historia como fragmentos de un pasado que muchos desean dejar atrás.
Con información de quadratin.com.mx

