La economía argentina muestra una notable disparidad sectorial. Proyectos en energía, minería y agro reciben la mayor parte de la inversión privada gracias al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), mientras que la construcción sufre una falta de financiamiento a largo plazo. Ante esta situación, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES se presenta como una opción viable.
Durante un reciente congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el economista Miguel Kiguel enfatizó la importancia de utilizar los fondos del FGS para equilibrar la economía. Según él, la falta de acción del Gobierno es consecuencia de una ideología que minimiza la intervención estatal en el crédito. Argumentó que el FGS, que actualmente no se utiliza, podría desempeñar un papel crucial.
El sector privado está presionando para acceder a estos fondos, ya que la banca local no tiene la capacidad de proporcionar el financiamiento necesario para grandes obras. A diferencia de la banca comercial, el FGS podría estructurar inversiones a largo plazo mediante fideicomisos y otros instrumentos financieros más adecuados.
Se anticipa que la participación del FGS en la inversión en infraestructura podría revitalizar el sector inmobiliario. Funcionarios de empresas en las que el estado tiene participación sugieren que los recursos deben dirigirse a proyectos donde el sector privado ya tiene avances, como redes de transporte y proyectos en hidrocarburos no convencionales. Se recuerda que el FGS ha financiado históricamente importantes obras energéticas en el país.
Sin embargo, el uso de estos recursos enfrenta un cerrojo político y legal. La resistencia de gobernadores y partidos opositores ha impedido que se liquiden los activos del FGS. La Ley 27.574 de 2020 impide la venta de acciones del fondo sin la aprobación de una mayoría especial en el Congreso, lo que limita las opciones fiscales del Gobierno.
Con información de perfil.com

