La incertidumbre sobre el crecimiento económico en México se ha intensificado, reflejada en las últimas proyecciones del Producto Interno Bruto (PIB). Durante su campaña en 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador prometió un crecimiento del 4% anual, sin embargo, la realidad ha sido muy diferente con un crecimiento promedio de solo 0.8% en su primer sexenio.
Las expectativas económicas han ido en descenso. Inicialmente, los Criterios Generales de Política Económica establecían una meta de crecimiento del PIB de 3% para el sexenio, pero las proyecciones para 2026 ahora indican una baja alarmante a 1.8%. Esta tendencia también fue confirmada por el Banco de México, que señala que la cifra podría caer hasta un 0.5% al finalizar el año en curso.
Un indicador crucial en la evaluación del crecimiento es el PIB per cápita, que ha revelado un retroceso en comparación con los niveles de 2018. En el contexto actual, el PIB parece no importar a las autoridades, que han decidido centrarse en transferencias directas a la población en situación de pobreza. Aunque estas transferencias benefician a millones, no generan una demanda económica efectiva.
La falta de una estrategia clara para aumentar la producción y el PIB es un tema crítico. A lo largo del gobierno actual, las cifras han evidenciado que no existen planes concretos que permitan superar los actuales indicadores de crecimiento. Sin una reevaluación de la política económica, el futuro del PIB presenta grandes incertidumbres.
Frente a este panorama, es esencial reconocer que sin un crecimiento sostenido, el bienestar de la población y el desarrollo del país se verán severamente comprometidos. El camino hacia un crecimiento real y sostenible requerirá de un replanteamiento de las políticas económicas actuales.
Con información de expreso.press

