Bakersfield, California. - Dolores Huerta, figura emblemática en la lucha por los derechos civiles y defensora incansable de los campesinos, falleció este miércoles a los 96 años tras una batalla contra el cáncer en su hogar, según informó la portavoz de la familia, Erika Olvera. Su muerte ha causado una profunda conmoción a nivel nacional.
Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Huerta fue cofundadora del United Farm Workers, donde popularizó la frase “¡Sí se puede!”. A lo largo de su vida, coadyuvó en numerosas huelgas y boicots para defender los derechos de los trabajadores agrícolas en las décadas de 1960 y 1970, logrando la sindicalización de los jornaleros de la uva.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, expresó su pesar, afirmando: “Hemos perdido a un ícono. Dolores Huerta fue una mujer extraordinaria, una líder intrépida que luchó por los derechos civiles”.
Huerta fue influenciada por su entorno familiar. Su padre, Juan Fernández, era un líder sindical, mientras que su madre, Alicia Chávez, poseía un restaurante y un hotel. Estas experiencias la llevaron a convertirse en una defensora de las comunidades marginadas.
La ex presidenta de la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles, Hilda Solís, también recordó su impacto, indicando que “no se puede contar la historia del movimiento sin reconocer el daño que sufrieron las mujeres”. Huerta compartió recientemente su experiencia de abuso por parte de César Chávez, resaltando la dificultad de permanecer en silencio frente al dolor.
El legado de Huerta incluye su insaciable lucha por la justicia social, los derechos de los inmigrantes y el empoderamiento de las mujeres. A lo largo de su vida, recibió múltiples reconocimientos, incluido la Medalla Presidencial de la Libertad de Barack Obama en 2012.
Con información de laopinion.com

