México y Ecuador competirán en el Mundial 2026, pero su encuentro es mucho más que un partido de fútbol, ya que revive las tensiones políticas que marcan la relación entre ambos países. Este evento no solo decidirá su pase a la siguiente fase del torneo, sino que también refleja un conflicto más amplio que afecta a ambas naciones.
Datos clave
- Cuándo: Mundial 2026
- Dónde: Partidos programados en Estados Unidos
- Quién: México y Ecuador
- Suceso clave: Ruptura de relaciones en abril de 2024
- Motivo: Asalto a la embajada mexicana en Ecuador
La relación entre México y Ecuador, que históricamente había sido de cooperación, sufrió un quiebre significativo en 2024 debido a desacuerdos sobre la inclusión de productos ecuatorianos en la Alianza del Pacífico. Ecuador buscaba un Tratado de Libre Comercio que favoreciera su integración regional, pero México optó por proteger a sus productores locales excluyendo productos clave como el camarón y el plátano. Esto generó un clima de desconfianza que se intensificó con el tiempo.
La situación se tornó crítica cuando el 5 de abril de 2024, autoridades ecuatorianas irrumpieron en la embajada mexicana en Quito en un intento de capturar al exvicepresidente Jorge Glas, quien se encontraba asilado allí. Este acto provocó una reacción inmediata del gobierno mexicano, que rompió relaciones diplomáticas y retiró a su personal en respuesta a lo que consideró una violación grave de la soberanía.
¿Qué repercusiones ha tenido la ruptura?
La ruptura ha impactado significativamente en el comercio entre ambos países. En febrero de 2025, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa decidió imponer aranceles del 27% a la mayoría de los productos mexicanos, argumentando un desequilibrio en la balanza comercial. Sin embargo, el gobierno de Claudia Sheinbaum minimizó las repercusiones en el comercio exterior de México a causa de estas medidas.
¿Hay posibilidades de restablecer relaciones?
A pesar de la falta de comunicación oficial, el presidente Noboa ha expresado su deseo de restablecer las relaciones con México, reiterando que su intención no es agraviar a su vecino. Sin embargo, destaca la necesidad de que las embajadas no se utilicen como refugios para individuos con problemas legales, como había sido el caso de Glas.
Ambas naciones, que en el pasado compartieron una cooperación constante, se enfrentan a un momento crítico que podría definir sus futuras interacciones tanto en el ámbito político como comercial.
Con información de razon.com.mx

