La temporada de huracanes en el Atlántico de 2026 ya ha comenzado y, aunque se esperan menos fenómenos en comparación con años anteriores, los expertos advierten que el peligro no ha desaparecido. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos pronostica una actividad menos intensa, influenciada por el fenómeno de El Niño, que tiende a limitar la formación de huracanes en esta región.
La temporada de huracanes comenzó el 1 de junio y finalizará el 30 de noviembre. Aunque se extiende por seis meses, la mayor actividad tiende a ocurrir entre agosto y octubre, cuando las condiciones del océano son más propensas al desarrollo de tormentas y huracanes. Organismos meteorológicos monitorean continuamente la atmósfera y el océano para identificar posibles amenazas a las costas.
La NOAA estima que hay un 55% de probabilidad de que la actividad ciclónica sea inferior a lo habitual en 2026. Se anticipa la formación de entre 8 y 14 tormentas con nombre, de las cuales se espera que de 3 a 6 se conviertan en huracanes. Se prevé que de 1 a 3 de estos huracanes alcancen categorías mayores en la escala Saffir-Simpson, lo que indica una capacidad destructiva considerable.
En México, estados como Quintana Roo, Yucatán y Campeche siguen siendo vulnerables a los impactos de la temporada de huracanes, debido a su proximidad al mar Caribe. Veracruz y Tamaulipas también son propensos a enfrentar lluvias intensas, inundaciones y vientos fuertes de sistemas que se mueven por el Golfo de México.
El fenómeno de El Niño se produce cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se calientan y genera condiciones que no favorecen el desarrollo de ciclones tropicales en el Atlántico. Por el contrario, La Niña, caracterizada por el enfriamiento de estas aguas, propicia temporadas de huracanes más activas.
Con información de tvazteca.com

