La Serena, Coquimbo. – La mandarina se posiciona como el cultivo más extenso de la región de Coquimbo, superando a la uva y al palto. Este cambio notable responde a las condiciones climáticas actuales y la prolongada crisis hídrica que afecta la zona.
Investigadores, como Giovanni Lobos de INIA Intihuasi, sostienen que desde 2020, ha habido una disminución significativa de áreas dedicadas a la uva de mesa y a los paltos. Este cambio es parte de una adaptación ante la falta de agua, lo que ha llevado a un alto retroceso en los nogales debido a factores económicos de rentabilidad.
El crecimiento de los cítricos ha sido constante. Lobos destaca que el mandarino ha reemplazado a la uva de mesa, que previamente era predominante. Además, las áreas dedicadas a olivos y a cerezos han incrementado, especialmente en sectores de menor altitud del valle.
La producción se centra sobre todo en el Valle del Limarí, conocido por su fuerte actividad frutal. Sin embargo, la escasez hídrica presenta un desafío alarmante, con un almacenamiento de agua que apenas alcanza el 11%, generando preocupación en el sector agrícola.
Particularmente crítico es el embalse La Paloma, que muestra una capacidad de solo 4.7%. Cuando el nivel de agua desciende por debajo del 4%, se convierte en “agua muerta”, dejando de ser utilizable. La viabilidad del futuro de la fruticultura depende de las precipitaciones esperadas en los meses venideros.
A pesar de los retos, el Valle del Limarí sigue siendo crucial para la agricultura regional, adaptándose a las nuevas condiciones y buscando alternativas que aseguren su sostenibilidad.


