La selección iraní ha llegado a Tijuana, donde su avión aterrizó a las 05:00 horas. Este equipo se convierte en el centro de atención en el Mundial por la situación bélica que enfrenta su país en contraste con el evento deportivo en Norteamérica, lo que plantea interrogantes sobre su participación.
A su llegada, fueron recibidos en un aeropuerto fuertemente resguardado por la Guardia Nacional de México, donde un grupo de seguidores mostraba su apoyo al equipo con banderas de Irán. El equipo deberá jugar en Los Ángeles y Seattle, enfrentándose a un entorno complicado debido a las circunstancias políticas.
A medida que se acerca el inicio de la competencia, persisten dudas sobre las condiciones de entrada a Estados Unidos. Aunque varios jugadores han conseguido visados, otros miembros del cuerpo técnico, incluido el presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, han sido rechazados, lo que complica aún más su situación.
Con el primer partido programado para el 15 de junio, el embajador iraní en México mencionó que solo se permitirá la entrada al país anfitrión el día de cada partido. Sin embargo, esto contradice declaraciones previas sobre proporcionar la posibilidad de que los jugadores lleguen un día antes. La controversia ha generado reacciones entre seguidores del fútbol, quienes reclaman que el deporte no debe mezclar con la política.
La seguridad para la selección ha sido intensificada en Tijuana, donde se reforzaron medidas alrededor de su hotel y el estadio de entrenamiento. A pesar de la tensión, algunos aficionados locales esperan que el equipo se sienta bien recibido, dejando en claro que su presencia es bienvenida. Las dificultades de visados son solo un aspecto de los desafíos que enfrenta Irán en este Mundial, que inicialmente contempló un campamento base en Tucson, Arizona.
Con información de acento.com.do

