México ha presentado un hito en su economía en el primer trimestre de 2026, alcanzando un nuevo récord en inversión extranjera directa (IED). En total, se captaron 23,591 millones de dólares, lo que representa un aumento del 10.4% comparado con el mismo periodo del año anterior. Esta cifra, destacada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, refleja la renovada confianza de los inversionistas en el país.
No obstante, la distribución de esta inversión es desigual entre las entidades federativas. Un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) revela que el 94.2% de la IED provino de reinversión de utilidades de empresas ya establecidas en México, dejando solo 7.2% para nuevas inversiones. Esta tendencia contrasta marcadamente con los porcentajes de inversión fresca registrados entre 2015 y 2017, que eran considerablemente más altos.
En cuanto a los estados que más inversión atrajeron, la Ciudad de México lideró con 11,777 millones de dólares, representando el 9% del total. Esta cifra supera la inversión de varios países de la región. Le siguen el Estado de México y Nuevo León, con 1,983 millones de dólares y 1,956 millones de dólares, respectivamente. Juntos, estos cinco estados concentran alrededor del 75% de toda la IED del trimestre, mientras que la Ciudad de México supera considerablemente a todos los demás estados juntos.
Además, otras diez entidades también recibieron capital extranjero, aunque en montos no especificados. Sin embargo, varios estados, incluyendo Chiapas y Tamaulipas, reportaron saldos negativos, indicando una salida neta de capital. Durango, Hidalgo y Tlaxcala no registraron ninguna entrada de IED durante este periodo. El secretario Ebrard destacó que las condiciones económicas y de infraestructura en estos estados pueden estar afectando su capacidad para atraer inversión.
La disparidad en la llegada de inversión extranjera plantea preguntas sobre el futuro. Expertos señalan que es crucial abordar las diferencias estructurales en infraestructura y seguridad para fomentar un crecimiento equilibrado en todo el país. Solo así se podrá garantizar que las oportunidades de inversión se distribuyan de manera más equitativa entre todas las regiones.
Con información de liderempresarial.com

