El viaje de Iñigo Lekue con el Athletic Club culminó en el Santiago Bernabéu, donde jugó su último partido tras once temporadas y 282 encuentros. En un emotivo momento, recibió el brazalete de capitán y soltó unas lágrimas al sonar el silbato final. Lekue expresó su orgullo y satisfacción al reflexionar sobre su trayectoria, recordando cada partido, entrenamiento y viaje vivido.
En su despedida, el defensa disputó los últimos 30 minutos del encuentro contra el Real Madrid. Aunque no tuvo la oportunidad de despedirse en San Mamés debido a la tensión del partido contra el Celta, recibió el respaldo de su entrenador, Ernesto Valverde, quien comentó que quería que Lekue tuviera su despedida especial en el Bernabéu. Este momento fue clave para el jugador, que admitió haber experimentado una mezcla profunda de emociones.
El vínculo que Lekue desarrolló con sus compañeros de equipo quedó claramente reflejado en las palabras de Guruzeta, quien destacó la huella que dejó en el vestuario. Consideró que el capitán era fundamental para el equipo y lamentó que no continuara un año más. Otra voz, Izeta, lo definió como una pieza clave que enseñó al equipo lo que significa ser un profesional.
A lo largo de su carrera, Lekue acumuló tres títulos: las Supercopas de 2015 y 2021, y la Copa de 2024. Aunque este último año fue complicado, Lekue confía en que después de las tormentas siempre llegan tiempos mejores. Su amplia experiencia como jugador le permite ser optimista sobre el futuro del Athletic, reafirmando que la unión del equipo asegurará más momentos mágicos en el fútbol.
Con información de mundodeportivo.com

