Más de un centenar de personas se congregaron en Dock Sud, un barrio de Avellaneda, para ver el primer partido de Cabo Verde en el Mundial. La selección, que forma parte del Grupo H junto a España, Arabia Saudita y Uruguay, realizó su debut ante los ibéricos, cerrando el encuentro en un histórico empate sin goles.
La celebración comenzó tan pronto como finalizó el partido. Con el silbato que marcó el fin del encuentro, los asistentes se pusieron de pie para aplaudir; muchos ondearon banderas y los gritos de alegría resonaron: “¡Soy Cabo Verde, es un sentimiento, no puedo parar!”. La emoción se percibía en el ambiente, mientras los abrazos y saltos se multiplicaban entre los hinchas.
La presencia de la comunidad caboverdiana en Argentina se hizo sentir fuertemente. Miriam Victoria Gomes, referente de la comunidad, destacó la importancia de este evento como símbolo de lucha y recuperación de derechos. La historia del archipiélago, recordada por muchos, da un significado profundo a este momento; no es solo un partido, sino un hito en la historia de Cabo Verde.
Cabo Verde tiene una larga historia de migración a Argentina, comenzando hacia finales del siglo XIX debido a la pobreza y conflictos en las islas. Gomes recordó que muchos caboverdianos hallaron refugio en puertos argentinos, donde construyeron sus nuevas vidas. Celebrar en conjunto este logro del país de sus ancestros es un acto de conexión y reafirmación cultural.
La jornada marcó no solo un suceso deportivo, sino también un acto colectivo de identidad. Javier Andrigo, presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdiana, enfatizó la importancia de este momento para una nación que ha enfrentado adversidades. La emoción en el salón reflejaba la historia compartida y el orgullo que sienten por las raíces caboverdianas en Argentina.
Con información de lanacion.com.ar

