La política migratoria de Estados Unidos hacia Cuba ha tomado un giro preocupante con la reciente denuncia de deportaciones masivas. La organización Human Rights Watch informó que desde el comienzo del mandato del presidente Donald Trump, cerca de 4,353 cubanos han sido enviados a México, lo que representa más de un tercio de los migrantes expulsados de otros países.
Estos deportados a menudo se encuentran en situaciones extremas, enfrentando la falta de acceso a servicios básicos como vivienda y asistencia médica. Sin opciones claras para regularizar su estatus migratorio en México, muchos se sienten desamparados y vulnerables. Harold A., un cubano de 58 años, expresó a Human Rights Watch su desesperación por la falta de ayuda y la imposibilidad de trabajar sin documentos.
La organización también resaltó que los cubanos han desplazado a otros migrantes no mexicanos bajo un acuerdo de deportación con el gobierno mexicano. Además, se han denunciado abusos y condiciones inhumanas en los centros de detención de Estados Unidos, donde se ha vulnerado el debido proceso al expulsar a los migrantes sin sus pertenencias o recursos económicos.
El informe incluyó testimonios de deportados que habían residido en Estados Unidos por muchos años, mayormente en Florida, debido a la represión política en Cuba. El gobierno cubano, por su parte, ha denunciado la presión de Estados Unidos para provocar cambios económicos y políticos en la isla. En este contexto, la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba ha solicitado apoyo internacional para prevenir cualquier intervención militar de Washington.
Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, ha expresado su optimismo sobre la posibilidad de que las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba lleven a resultados positivos para los cubanos. Sin embargo, la creciente crisis en la isla y la forma en que se están manejando las deportaciones generan un ambiente tenso, tanto para los migrantes como para las relaciones entre ambos países.
Con información de razon.com.mx

