Barcelona, España. - Enric Gisbert, conocido como el "Fantástico Hombre Bala", reflexionó sobre su trayectoria musical en una reciente entrevista. A pesar de no considerarse un vendedor de su propia imagen, ha trabajado en múltiples proyectos que incluyen desde la música infantil hasta el terror gótico. A medida que se acerca su jubilación, Gisbert menciona que su interés por la escritura y la enseñanza está tomando más fuerza.
Gisbert, quien inició su andadura musical con una guitarra que perteneció a uno de los músicos de Antonio Machín, comparte que esta experiencia forjó su carácter como músico. "El mástil estaba torcido y eso aprendió a no preocuparme por la calidad de los instrumentos", dijo.
En 1981, formó su primera banda con un amplificador heredado, enfrentándose a un “glorioso caos” musical. Aunque en sus inicios reconoció que su grupo carecía de habilidades, asegura que este periodo contribuyó a su crecimiento personal y profesional. A pesar de la falta de experiencia y recursos, continuó tocando y aprendiendo.
Destaca la importancia de las influencias en su carrera, mencionando nombres como Mick Karn y Tony Levin. "Hacer música es tan importante como saber cuándo dejar de tocar", enfatiza. Además, reflexiona sobre la conexión rítmica que se establece entre el bajista y el batería, y cómo ha tenido la fortuna de trabajar con músicos talentosos a lo largo de su vida.
A pesar de sus múltiples facetas, Gisbert se mantiene fiel a su amor por la composición. En su opinión, "el abuso del virtuosismo sin propósito no aporta a la música". En un tono reflexivo, concluye que continúa explorando su creatividad, y reafirma que su mayor deseo es seguir disfrutando del proceso musical.
Con información de metalcry.com

