Culiacán, Sinaloa. - La desaparición del sacerdote Clemente Morales Topete, de 67 años, ha reavivado la preocupación por la violencia que enfrenta el clero en México. El párroco, quien dirige la iglesia de Cristo Resucitado, fue visto por última vez el 24 de octubre en el fraccionamiento Montebello. Ante la falta de información sobre su paradero, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Sinaloa ha emitido una cédula oficial de localización.
Monseñor Jesús José Herrera Quiñónez, obispo de la Diócesis de Culiacán, ha convocado a la comunidad católica a unirse en oración por la pronta recuperación del religioso. La Diócesis también ha activado los protocolos pertinentes para lograr la localización de Morales.
La desaparición del padre Clemente Morales se inscribe en un contexto de creciente inseguridad que convierte a México en uno de los países más peligrosos para el ejercicio del sacerdocio. Entre 1990 y 2024, la Unidad de Investigaciones Especiales del Centro Católico Multimedial ha documentado 95 incidentes violentos graves contra miembros de la Iglesia en el país, que incluyen 59 sacerdotes asesinados y múltiples casos de secuestro, amenazas y agresiones.
Las estadísticas del organismo reflejan que, solo entre 2018 y 2024, se registraron diez homicidios de sacerdotes. Los casos de violencia han ido en aumento, potencializados por una preocupante impunidad. Un promedio semanal de 26 templos se reportan víctimas de asalto, mostrando un incremento del 600% en dos décadas.
El caso de Clemente Morales se agrega a la larga lista de agresiones en contra del clero, dejando claro que el riesgo continúa latente.
Con información de eldebate.com

