Washington D. C., EE. UU. - Las elecciones de medio término en Estados Unidos, que se celebrarán el 8 de noviembre, son fundamentales para el futuro político de Donald Trump. Aunque no se elige un nuevo presidente, los resultados definirán el control del Congreso y limitarán la capacidad del mandatario para implementar su agenda durante sus últimos dos años en el cargo.
Analistas como Jorge Ceballos y Jorge Aguilar Wong señalan que la pérdida del control republicano en una o ambas cámaras podría significar un cambio drástico en la dinámica del poder. “Una mayoría opositora podría ejercer una mayor fiscalización y convocar audiencias”, advirtió Ceballos. Esto permitiría a los demócratas exigir documentos y cuestionar decisiones de la administración.
Históricamente, se ha observado que el partido del presidente suele perder terreno en estas elecciones, algo que Eric Jacobstein considera probable, especialmente dado el bajo índice de aprobación de Trump. Los demócratas, según Jacobstein, tienen una posibilidad creciente de ganar el Senado, lo que complicaría aún más la gobernabilidad de Trump, que ya enfrenta dificultades para mantener su mayoría.
En efecto, si el Congreso cambia de color, Trump tendría que negociar nuevos presupuestos con los demócratas, lo que podría frenar su agenda, especialmente en gasto público y nombramientos clave. “La incapacidad de aprobar los presupuestos necesarios sería un gran golpe para su administración”, comentó Jacobstein, quien además recordó que las campañas por recursos pueden llevar a cierres del gobierno.
Si bien no se anticipa un juicio político inminente, la nueva composición del Congreso podría abrir la puerta a más investigaciones sobre la administración Trump. Sin embargo, los expertos coinciden en que ello dependerá de los resultados electorales y de la fuerza de la oposición.
Con información de prensalibre.com

