Oslo, Noruega. - El fallecimiento de la princesa Astrid de Noruega, ocurrido el 11 de septiembre de 2026, ha dejado un vacío en la familia real y en el público. Entre quienes sienten su ausencia se encuentra Wilma, una perra mestiza de chihuahua que compartió los últimos cuatro años de vida con la aristócrata, acompañándola en sus momentos de tranquilidad y en actos oficiales.
Desde que fue adoptada en 2022, Wilma se convirtió en un elemento esencial en la vida diaria de Astrid. Asistió a eventos significativos, como el quincuagésimo aniversario de la asociación Dysleksi Norge, donde estuvo acompañada por el entonces príncipe Haakon. A pesar de su delicada salud, la princesa siempre mantuvo a su mascota cerca, llegando a expresar que era “todo” para ella.
Con la muerte de Astrid, el futuro de Wilma ha generado inquietud entre los seguidores de la monarquía. La Casa Real no ha emitido un comunicado sobre quién se hará cargo de la perrita, aunque se ha especulado que el centro de adopción Solplassen, que facilitó su llegada a la princesa, podría ser una opción viable. Su fundadora, Marianne Øyen, se mostró dispuesta a recibir nuevamente a Wilma si fuera necesario.
Otra alternativa en consideración es que uno de los cinco hijos de la princesa, de su matrimonio con Johan Martin Ferner, adopte a Wilma. Esto permitiría mantener el vínculo emocional con el legado de su madre en un ambiente familiar y cariñoso.
A la espera de que se tomen decisiones definitivas sobre su custodia, Wilma sigue siendo un símbolo del afecto y la adopción responsable en la tercera edad, asegurando así que su vida continúe llena de amor y cuidados.
Con información de infobae.com

