El escenario geopolítico mundial está en transformación, donde las guerras en Ucrania e Irán podrían dar lugar a un nuevo eje tripolar entre Estados Unidos, Rusia y China. Este cambio podría marcar un dominio en diferentes regiones, con China enfocado en Oriente Medio, Rusia extendiendo su alcance en Europa y Estados Unidos centrando su interés en América Latina.
El actual enfoque de la administración estadounidense, bajo la presidencia de Donald Trump, resalta la lucha contra las organizaciones criminales como parte de su estrategia de seguridad nacional. Estas organizaciones han sido designadas como "terroristas globales", permitiendo que Estados Unidos ejerza presión sobre México y otros países productores de drogas para frenar su actividad.
El concepto de "guerra mental" se presenta como una herramienta para influir en la percepción pública, no solo en el ámbito interno de Estados Unidos, sino también en México. Esta estrategia implica el uso de propaganda y desinformación para manipular opiniones y emociones, buscando alterar conductas sociales en beneficio del agresor.
Con el avance en tecnología y el auge de la inteligencia artificial, la guerra mental se torna más relevante. Grupos descentralizados operan de manera sutil, buscando tomar control de la conducta colectiva, sin recurrir al combate físico. Este tipo de intervención tiene como meta el dominio de la narrativa social, buscando que las poblaciones se alineen con intereses externos.
Las implicaciones de esta guerra psicológica podrían definir el futuro de las generaciones en México. A medida que avanza esta situación, es crucial que la sociedad sea consciente de estos esfuerzos para asegurar su soberanía y bienestar.
Con información de afntijuana.info

