Yucatán. – La adopción de hábitos saludables en cuanto a dieta y ejercicio físico puede ser fundamental para mejorar la calidad del sueño, según revelan recientes investigaciones. Más allá de sus conocidos beneficios para el control de peso, estas prácticas se han consolidado como herramientas clave para un descanso nocturno reparador.
Un informe emitido por la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) destaca la interconexión entre la alimentación, la actividad física y los patrones de sueño. El estudio subraya que el cuerpo humano se beneficia de una rutina equilibrada que incorpore ambos aspectos para optimizar el ciclo de sueño-vigilia.
Los hallazgos sugieren que las personas que buscan establecer propósitos de Año Nuevo enfocados en la mejora de su salud, como “comer limpio” y “ponerse en forma”, también pueden esperar una repercusión positiva en su tiempo de descanso.
