La migración cubana ha tomado un nuevo rumbo. José y Ernesto, dos cubanos que llegaron a la costa mexicana, decidieron optar por México en lugar de Miami. Ambos huyen de la situación económica y política en su país, incrementada con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Las restricciones aplicadas en la frontera norte han hecho que muchos busquen alternativas en el sur.
José tardó casi tres décadas en ahorrar el dinero necesario para salir de Cuba, enfrentando difíciles condiciones laborales. Su plan original de llegar a EE.UU. se complicó, por lo que optó por un viaje más indirecto, que incluyó pasar por Nicaragua y Honduras antes de llegar a México. Su deseo sigue siendo reunirse con sus hijos, pero la situación actual lo ha llevado a establecerse temporalmente.
A pesar de que en 2025 las llegadas de migrantes a México disminuyeron drásticamente, las solicitudes de regularización han aumentado significativamente entre los cubanos. Estos representan un número menor en comparación con otros grupos, pero su demanda de asilo ha experimentado un crecimiento notable. Muchos cubanos que llegaron al país en condiciones irregulares buscan estabilizarse frente a la incertidumbre en EE.UU.
La realidad de los cubanos que son deportados desde EE.UU. se vuelve aún más compleja. Sin documentación y sin recursos, enfrentan enormes dificultades para reintegrarse. En Tabasco, Josué Leal, director de un albergue, menciona que la situación de algunos deportados, especialmente los ancianos, es crítica, ya que requieren atención médica y soporte emocional.
Los cubanos en México enfrentan no solo la lucha por una nueva vida, sino también un entorno que a menudo muestra desconfianza hacia ellos. A pesar de su deseo de superarse, la percepción negativa alimenta la hostilidad, añadiendo un reto más en su travesía migratoria.
Con información de elperiodicodearagon.com

